Hoy, por recomendación de unos amigos, he ido junto a mi familia a un restaurante. No era uno corriente, como los que podemos encontrar al lado de casa, más bien era como haber entrado en un espectáculo.
Últimamente, se ha puesto de moda la cocina moderna, que también se ha visto muy criticada por los cocineros más tradicionales, donde lo que premia no es la gran cantidad de comida y al fin y al cabo el llenarse. Aquí el objetivo es una comida exquisita que sorprenda al comensal, justo lo que han conseguido hoy conmigo.
Nada más llegar nos hicieron una especie de recorrido por las instalaciones del restaurante, por el huerto, donde nos ofrecieron un "mini-picnic", más tarde por las cocinas... y porfin nos sentaron en nuestra mesa.
De aquí en adelante cada plato, cada bebida o snack que nos sirvieron tenía oculta una sorpresa, nada era lo que parecía. Ha sido, de verdad, una de las mejores experiencias culinarias de mi vida, por no decir la mejor, y creo que es algo que recomendaría a todo el mundo. Aunque, claro, hay que llevar bien preparada la cartera, disfrutar de algo así nunca es barato...
Pero bueno, gracias a este restaurante he descubierto un nuevo enfoque para mis platos, habrá que seguir intentándolo...
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